1000 metros P.C y Cursa Corte Ingles

He estado estos días bastante ocupado y muy cansado por culpa del trabajo y sobretodo de los entrenamientos. Llevaba días queriendo poner alguna entrada, porque se me empezaban a acumular, así que hasta el domingo noche no he podido sacar un rato de tranquilidad para poder sentarme a escribir.

El fin de semana anterior lo tuve bastante completito con una carrera de 1000 metros en la nueva pista cubierta de Sabadell, y el domingo con la famosa carrera de El Corte Ingles.

Estuve toda la semana con muchos problemas físicos. Tantos, que sólo entrené el lunes y el viernes, dándome un poco de tregua y de descanso obligatorio, ya que parecía que el cuerpo me lo estaba pidiendo. A veces el propio cuerpo es muy listo y hay que saber escucharlo, cosa que me agradeció y pude competir tanto el sábado como el domingo a un nivel digno.

El sábado me presenté sin ninguna pretensión a realizar un 1000 metros en pista cubierta, para hacer una primera toma de contacto a esto de correr en pista.

La idea la tenía muy clara… salir último. Dado que el orden de las series, así como de los corredores, los hacían en función de su mejor marca en 10 kms, salí en la última, donde estaban los buenos, por así decirlo.

Fueron 5 vueltos que se me pasaron muy rápidas. Salí a rueda de un par de chicos y me quedé a rueda hasta la última vuelta, donde hice un cambio de ritmo importante y pasé por meta con un crono de 3:06:75. No es ninguna gran marca para un 1000, ni debería de valerme para los tiempos en los que corro en 10 y 21 kms, pero después del bajón que estoy sufriendo, realizar esa marca sin esforzarme demasiado y con las sensaciones tan buenas que tuve, han hecho que me haya quedado muy buen sabor de boca.

Al día siguiente, ya había quedado con alguna gente del club para ir a correr la cursa de El Corte Ingles. ¿El motivo? Ni más ni menos que puntuar en la challenge 10k de Barcelona, (otro día explicaré con más detalle que es) porque sino ni de coña me voy a correr una carrera tan multitudinaria como lo es ésta.

El Club Atletismo Abrera en la Cursa de El Corte Ingles

Terminé muy contento, con un “buen” tiempo de 43’05” y con sensaciones casi o igual de buenas que el día anterior en pista cubierta. Ojo que la carrera tiene casi 11 kms, 10,77 para ser exactos, aunque a decir verdad, tanto con mi gps como con el de un compañero, nos salió 11 clavados. De todas formas, esté mal o bien medido, el circuito no acompaña para intentar buscar ninguna marca.

Perfil Cursa El Corte Ingles

Por lo tanto, realizar esta carrera a una media de 4′ el mil está francamente bien. Además, terminé en el puesto 128 de 4350 (con chip).

Y eso es todo, ha sido la primera vez que compito en sábado y en domingo y es una experiencia chula… siempre y cuando una de las dos pruebas sea un poco… “light” por así decirlo. Tener que competir dos días seguidos en pruebas de 10 kms o más, puede ser horrible.

A ver si esta semana tengo tiempo y me pongo al día con el blog 😉

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Semana 12: Intentado recuperar el ritmo

Pues ahí seguimos, intentando recuperar lo que he perdido después de la maratón. Ésta ha sido la tercera semana de “después de” y aunque voy a mejor y estoy haciendo más kilómetros, las sensaciones en cuanto a rapidez no son buenas.

He entrenado otros 6 días esta semana, haciendo una tirada el domingo de 20 kms por montaña bastante buena, aunque con algún pequeño accidente a consecuencia de la lluvia, el barro, y despitado que es uno…

Semana 12 de entrenos

Martes, viernes y domingo, han sido todos entrenos por montaña con desniveles bastante majos, por lo que los ritmos son siempre más lentos, por narices. El único día que he corrido más o menos rápido, ha sido el miercoles, que hice un fartlek en el circuito exterior de la pista, en el que a pesar de no hacerlo todo lo rápido que me hubiera gustado, no salió tampoco demasiado mal, saliendo un ritmo medio de 4’03” algo menos de 7 kms.

El día más destacado de la semana ha sido el domingo, con un rodaje largo de 20 kms, acompañado de otro runner de aquí del pueblo. Justo a los 10 minutos de haber salido, empezó a llovernos… y no poco. El resultado fue correr por unos barrizales que se formaron en menos que canta un gallo, con una consecuencia más que probable si no se va con cuidado.

Pierna embarrada

Herida

En sí la herida es menos aparatosa de lo que en realidad es, pero a decir verdad, hoy me ha dolido un poco, sobretodo al conducir, ya que parte del peso se apoya en esa zona en las curvas a la izquierda, y jode un poco xD.

Esta semana la cosa va a ser más suave. Si estoy con ganas participaré el domingo en la cursa de El Corte Ingles, y el sábado haré un 1000 metros en pista cubierta, a ver como me sale el estreno en PC.

¿Depresión Post-Maratón?

Más de 15 días han pasado desde la gran fecha y aquí estoy intentando volver a la rutina de los entrenamientos, pero algo ha cambiado.

Desde la maratón, algo en mi cuerpo no termina de funcionar todo lo bien que lo hacía antes. La vuelta a los entrenamientos me está costando muchísimo más de lo que pensaba. Los ritmos no los llevo nada bien, me he vuelto muchísimo más lento y todos los entrenamientos de series, están siendo demoledores para mi cuerpo. Ya sabía que uno se vuelve un poco lento después de correr una maratón, es normal después de acostumbrar al cuerpo a hacer tiradas de más de 2 horas a ritmos más o menos llevaderos, pero no me esperaba que volver a la normalidad fuera tan duro.

Esta semana he podido entrenar ya con normalidad en cuanto a nº de días. Lo que todavía no viene siendo normal, es hacerlo a ritmos tan lentos. De todas formas, seguir con entrenos constantes es una de mis metas lo que queda de temporada.

Ya he decidido que no voy a proponerme ninguna meta en cuanto tiempos ni ritmos. Voy a tomármelo con calma, a disfrutar verdaderamente de los entrenos, de las salidas con los compañeros y a hacer lo posible en las carreras que haga. Creo que después de la charla con el entrenador y el bloqueo mental con el que he acabado después de la maratón, será lo mejor que puedo hacer.

Yo lo digo de coña, pero algo de verdad hay en que los corredores, después de una maratón, sufrimos una especie de depresión, un bajón tanto físico como anímico después de semejante esfuerzo durante los últimos meses. Lo estoy viviendo :S

Lavadora nueva: Candy 1280DX

Este sábado estuvimos en una cadena de electrodomésticos, mirando lavadoras nuevas, ya que la que teníamos hasta ahora, la que compramos cuando amueblamos todo el piso, llevaba bastante tiempo fallando, perdiendo agua por el tambor y por el cajón del detergente. Además, hacía la ostia de ruido y en función de las prendas que lavábamos, la lavadora se iba de paseo con los movimientos tan bestias que hacía. Huíd de los electrodomésticos de segundas marcas, os lo digo por experiencia.

Cuando amueblamos el piso hará algo más de 4 años, fuimos a lo barato. Con la cantidad ingente de gastos por un lado y por otro, siempre intentas ahorrarte un poco de aquí y allá. En lo que a electrodomésticos se refiere, hicimos un ajuste bastante importante, comprándolos todos de segundas marcas. Lavadora y lavavajillas, marca Haier y la vitrocerámica marca Cata. La nevera fue lo único que cogimos bueno. Una nevera tipo americana, marca Samsung, con dispensador de agua y cubitos… un capricho.

En su día, ya tuvimos que cambiar la vitrocerámica, el lavavajillas y ahora, la lavadora. Todo lo que hemos comprado de segundas marcas, nos ha durado dos telediarios. De verdad, eso que dicen que lo barato sale caro, no es ninguna tontería. Es preferible pagar un poco más y comprar electrodomésticos BUENOS, de primeras marcas y gastarse un poco más al principio, que no querer ahorrarse unos pocos euros, y que al cabo de poco tiempo tener que cambiarlos porque no funcionan.

Este bicho ha sido la nueva elección para lavar la ropa. La verdad es que tiene una pinta de miedo. Mira que a mí los electrodomésticos me resbalan bastante, pero el diseño es hasta bonito. Tiene para lavar hasta 8 kilos de ropa, algo bastante exagerado teniendo en cuenta que sólo somos dos en casa. De todas formas, ya sabéis el dicho, burro grande ande o no ande.

Además, tiene la máxima calificación en cuanto a la eficiencia energética, de lavado y de centrifugado. Aunque esta última sea calificación B, es la ideal para dejar la ropa lo idóneamente húmeda para un planchado más fácil. La propia lavadora tiene un sensor que detecta la cantidad de ropa por lavador, por lo que no lavará con la misma cantidad de agua, para 2 kilos de ropa, que para 6.

Y lo dicho, no seais tacaños a la hora de comprar electrodomésticos para casa de uso diario, sino, como yo, os arrepentiréis.

Y hasta aquí amigos, mi briconsejo de la semana 😉

Restaurante “El Japo”

Como ya comenté en la entrada anterior, el sábado pasado, aprovechando nuestra estancia en Andorra, fuimos a cenar al restaurante japonés “El Japo”, situado en Av. Meritxell de Andorra la Vella.

El sitio vino recomendado por dee, ya que anda trabajando en Andorra y ha ido alguna que otra vez, dándome buenas críticas al respecto. Además, quitando un wok que hay, es el único japonés de toda Andorra la Vella, así que no podíamos desaprovechar la oportunidad de probar un japonés extranjero 😉

El restaurante se nota que tiene poco tiempo de vida, se notaba muy nuevo. Además lo he deducido ya que la propia página web del restaurante está a medio hacer 😛

La carta la vimos bastante correcta, con bastante variedad, pero sin tener 200 platos de cada tipo, en la que muchas veces no sabes qué decidir de la cantidad de variedades de cada plato.

Empezamos por dos Misoshiru y unas gyozas como entrantes. El miso la verdad es que no destacaba por nada, era muy normalito, y la textura de las algas wakame, era como plástico y bastante insípidas. Los cubitos de tofu, brillaban por su ausencia. En cuanto a las gyozas, nada que objetar, se dejaban comer sin rechistar.

Misoshiru y gyozas

Después yo me pedí un Yaki Udon, y cual fue mi sorpresa al ver que me trajeron ESTO:

Esto en mi pueblo son tallarines, no fideos Udon. La verdad es que me quedé un poco perplejo, pero no me quejé. En sí estaban bastante buenos, no lo niego. Además, el regusto picante que dejaban en la boca era muy agradable. De todas formas, que en un restaurante de un supuesto nivel, te sirvan esto en lugar de udon… sin palabras.

Ainara se pidió un Unagi Kabayaki, y no Unagui como pone en la carta (manda narices este tipo de errores). Apenas probé un trozo, pero el sabor era bueno. Lo único que no me convenció, era que la piel era mucho más gorda de lo habitual y costaba mucho cortar los trozos con los palillos. El arroz de acompañamiento, estaba a la altura de las tarrinas de arroz al plato para calentar al microondas.

Sushi

Por último, pedimos una hermosa tabla de sushi de 32 piezas. Ante esto, debo decir que sí estaba a la altura. Fue lo mejor de toda la cena. Tanto la presentación, como el sabor, como la variedad, la encontré francamente bonita, buena y con gusto.

Helados

Ya por último, nos pedimos unos helados. El que me pedí de mango con chocolate caliente, debo decir que sonaba mejor el nombre de lo que sabía después. El contraste del mango con el chocolate me resultó poco agradable, por lo que decidí dejar el chocolate y comerme el helado a palo seco.

Al final, no sé que nota ponerle al sitio. Me he quedado con un sabor un poco agridulce con el restaurante. Algunos platos me han defraudado enormemente, y otros me han sorprendido muy gratamente. A favor diré que la ambientación me resultó muy agradable y el decorador que hizo el trabajo en su día, he de admitir que se ganó el sueldo (lástima que no hiciera fotos).

El descanso del guerrero

Pues ya ha pasado más de una semana desde que hice la maratón de Barcelona, y mi cuerpo ya ha vuelto a la normalidad. He pasado una semana de dolores y de sobrecarga bastante intensa, la cual me obligó a ir el lunes casi de urgencia a la fisio para que me diera un masaje de descarga consistente para así ayudarme a liberar un poco el dolor que recorrían mis piernas.

Durante la semana, apenas he entrenado. El mismo lunes hice un entrenamiento muy muy suave, de 25 minutos, para desengarrotar un poco las piernas. La verdad es que me fue bien, pero las ampollas de la carrera aun me hacían ver un poco las estrellas.

El miercoles la cosa ya fue mejor, y pude rodar suave durante 45 minutos con una compañera del club. Y el viernes, volví a hacer un rodaje, esta vez de unos 50 minutos aprox. pero ya con un ritmo bastante más rápido y empezando a notar las piernas más sueltas.

Así pues, y como ya teníamos planeado, el fin de semana, Ainara y yo nos fuimos a Andorra, a pasar un par de días de descanso, yendo de tiendas, comprando cuatro cosas, y haciendo una parada obligatoria en Caldea, ese centro termal tan famoso.

Hotel Roc Blanc en Andorra

Estuvimos alojados dos noches, en régimen de AD, en el hotel Roc Blanc, un 4* bastante apañado. En sí el hotel está bien, las habitaciones un poco antiguas, pero aun así bastante bonitas y sobretodo limpias. Desde mi punto de vista, el buffet desayuno era sublime. Había de todo, con muchísima variedad de cada cosa, y muy bueno. Es uno de los mejores buffets desayuno en los que he comido, junto con uno de la cadena Tryp en Jerez.

El sábado nos llovió durante todo el día, y la mañana la pasamos en el hotel sin salir. Ya pasado el mediodia, decidimos salir aun lloviendo a dar una vueltas por las tiendas. Por la noche fuimos a cenar a un restaurante japonés llamado “El Japo”, el cual será ‘víctima’ de mi próxima entrada, ya que no fue todo lo bien que me esperaba.

El domingo pasamos la mañana en Caldea, después de un abundante desayuno buffet en el hotel. Allí vimos que están ampliando el centro, con un porrón de miles de metros cuadrados más de zonas termales. Está previsto que las obras terminen en el 2012. Por lo tanto, si tenéis previsto ir pero no tenéis excesiva prisa, mejor id para el año que viene.

Por último y antes de irnos, hicimos una parada casi obligatoria en El Punt de Trobada, ya que Ainara no lo había visto nunca y quería enseñarle como era. Y como era de preveer, no nos fuimos de allí con las manos vacías 😀

Compras de El Punt de Trobada

Maratón de Barcelona 2011 (el desenlace)

(TL;DR) Casi todo estaba a favor; las ganas, la motivación, los entrenamientos, la fuerza, la cabeza, los ánimos de toda mi gente… pero desgraciadamente no pudo ser, el atletismo es así de cruel y de duro. No es que quiera ponerme dramático en mi entrada por no haber podido alcanzar mi objetivo de sub 3 horas en la maratón, pero a pesar de todo, ahora, en frío y analizando la carrera, estoy satisfecho del trabajo que he realizado. Pero esa espinita interna, aunque frágil, se me quedará clavada durante mucho tiempo.

Mi día empezaba teóricamente a las 5:00 A.M, con la alarma del despertador 3 horas y media antes de la carrera para tomar un buen desayuno tranquilamente y con tiempo para digerirlo. Y digo teóricamente, porque en realidad empezó a las 2:30 A.M, con el maldito insomnio que días antes empezaba a notar, debido principalmente a los nervios, y a hacerme levantarme durante las noches, costándome horrores volver a conciliar el sueño.

Recién llegados a Pz. España

Una vez desayunado y ya con todo preparado, quedamos con toda la gente con la que nos dirigimos al parking de la zona alta de Av. Maria Cristina (no sé como se llama esa zona). Una vez allí, lo cogemos todo y ya empezamos a separarnos, las liebres para su zona de briefing y nosotros para una de las dos torres venecianas. Allí, junto con los otros tres compañeros del club, recibimos las últimas instrucciones del entrenador y nos dirigimos hacia nuestros respectivos cajones de salida.

Antes de empezar

Muchísimos nervios antes del pistoletazo de salida y esos minutos ahí parado se me hacen eternos. Dan la salida, ya no hay marcha atrás, el reto ha comenzado. Pasan los primeros kilómetros y voy muy fresco, algo normal. Adelanto a dos liebres que llevan el globo de 3 horas de forma fácil, sin apretar nada. Más adelante veo a las otras dos liebres con el otro globo de 3 horas, así que voy a por ellas. Sobre el kilómetro 4 ya las he pasado y sigo a mi ritmo, en teoría muy fácil y cómodo. Me encuentro con parte de mi gente que están a la altura de diagonal animándome.

Paso el kilómetro 5 en 20:59, a ritmo de 4’12”. Perfecto, es el ritmo ideal.

Sigo tirando, y ahora toca una zona de ligera bajada, aunque procuro no soltarme mucho y me contengo, me noto con fuerzas, pero sé que todavía queda mucho. Antes de darme cuenta ya estoy pasando por el kilómetro 10 en 41:80, haciendo el último parcial en 20:49, a ritmo de 4’10”. Miel, aunque no conviene apretar más.

Paso por el kilómetro 11,5 y me encuentro a toda mi gente volviéndome a animar a la altura de Pz. España. Además, me encuentro con compañeros del Club Atletismo Abrera que también me animan mucho, esto es genial y da fuerzas.

Llego con paso por el kilómetro 15 haciendo el último parcial en 21:12, a 4’14” el mil, pero las buenas sensaciones del principio ya no lo son tanto. Voy bien, pero la cosa ya no es igual que al principio. Tiempo total desde la salida, 1’02’59”. Voy muy bien y sin forzar.

De aquí hasta el kilómetro 20, la cosa va a peor. No voy mal, pero los kilómetros se me hacen muy largos, me da la sensación que voy a cámara lenta y el paso por cada kilómetro se me hace eterno. Hago el último parcial hasta el 20 en 21’13”, a ritmo de 4’15”, con un tiempo total de 1’24’13”. Sigo bien, pero no me puedo despistar.

Llegando al Km. 19

Justo sobre esa altura, me encuentro con Dee, Takeda, Rokutando, Cris y Bigboy. Me animan muchísimo, tanto en el km. 19,5 como en el 21, que es el trozo de Av. Meridiana que se hace ida y vuelta. También me encuentro con mi gente que están ahí para seguir apoyándome.

Hago el paso por la media maratón en 1’28’52”. No voy mal, pero tengo poco margen para perder en la segunda media. Al mínimo problema o despiste me quedaré por encima de las 3 horas.

Saludando a la gente de FL

Al paso de la media, empieza mi primera crisis; la estomacal. Desde el paso por la media, el estómago empieza a hacerme de las suyas, con dolores y retortijones varios. Por suerte, y con ayuda de no pocas flatulencias, el estómago vuelve a su estado más o menos inicial, allá por el kilómetro 24. Por otra parte empiezo a tener ligeras molestias en la planta del pie derecho por culpa de las ampollas. El dedo pequeño empieza a dar la lata, así que procuro no pisar demasiado con el exterior y cambiar un poco la pisada.

En pocos minutos más, me encuentro pasando por el kilómetro 25, haciendo el último parcial en 21’16” y con un acumulado de 1’45’28”, llevando un ritmo medio de 4’13”, vamos bien.

Pasado este punto, nos encontramos en Av. Diagonal, dirección Glòries. Justo ahí, es uno de los puntos más calientes del circuito en cuanto a animación se refiere. Llegaba el kilómetro 28, al paso por la rotonda, y el gentío era abrumador. La calle estaba abarrotada de gente a ambos lados, y me recordaba a las típicas escenas de las vueltas ciclitas, cuando la gente se coloca en los puertos de montaña, dejando un pasillo muy estrecho por el cual van pasando los ciclistas. Esto era exactamente igual. Era impresionante pasar por el pasillo que había y todo el mundo animaba a los corredores. Estuve un buen rato con los pelos como escarpias, fue realmente fantástico. Justo a esa altura, se me une un compañero del club que me va a ayudar a tirar hasta el final.

Diagonal - Km. 28

Llegamos al kilómetro 30 con un tiempo de 2’06’43” y haciendo el último parcial exactamente igual que el anterior, en 21’16”. En este punto es donde aparece el archiconocido “muro” o el famoso “el del mazo”. Por suerte, no me encuentro con ninguno de ellos, pero el cansancio empieza a hacerse notar y las piernas pesan mucho más que antes. De respiración sigo yendo más o menos bien, pero la cosa empieza a ponerse seria. Como dicen, la verdadera maratón empieza en el km. 30… doy fe.

La planta del pie derecha empieza a molestarme y a dolerme de manera seria. El dedo pequeño lo voy aguantando más o menos bien, pero la zona interior, justo en la zona debajo del dedo gordo, al llevar varios kilómetros apoyando más esa zona, también se me empieza a resentir mucho, y noto una ampolla de dimensiones importantes apareciendo en esa zona.

Desde el 30 hastsa el kilómetro 35, es el trozo más “aburrido”. Es la zona de la plaza y donde hay menos público. Aun así, y gracias a la plataforma twittera “ajudan’s a superar el mur”, se reúne bastante gente, haciéndose algo más llevadero todo ese trozo.

Empiezo a ir justito de fuerzas y voy perdiendo fuelle, me lo noto. Las piernas empiezan a no obedecerme como yo quiero, pero intento seguir tirando sin perder mucho tiempo. Llegamos al kilómetro 35 en 2’28’30”, haciendo el último parcial un poco más lento en 21’48”, a 4’22” el mil.

Llegamos al avituallamiento pasado el kilómetro 35, justo al paso por Arco del Triunfo y empieza mi tortura. Las fuerzas me van abandonando a cada paso que doy, y pinchazos en la planta del pie, como si me clavaran cientos de agujas y el dolor me sube por la pierna.

El compañero de club empieza a percatarse de que no voy bien e intenta darme ánimos y me va hablando para que intente no aflojar. Le digo que voy justo y que me duele muchísimo la planta del pie, pero que no voy a parar e intentaré aguantar al ritmo que pueda.

Es la parte más dura del circuito, la subida de Av. Paral·lel y de la calle Sepúlveda, desde el kilómetro 38 al 42. Aflojo muchísimo el ritmo, algo así como 1 minuto más por kilómetro. No lo puedo evitar, mi cabeza quiere tirar, pero mi cuerpo no obedece. El cansancio y el dolor supera mi fuerza de voluntad y veo claramente que mi objetivo se me escapa. Me adelanta algún conocido y un compañero de mi club, y me dice que le siga, pero le digo que tire que no puedo seguir al ritmo.

Llego al kilómetro 40 sufriendo muchísimo en 2’53’06”, perdiendo cualquier oportunidad de bajar de las 3 horas. A esta altura me resigno y llego como buenamente puedo a la meta, aguantando unos pinchazos en el pie que me hacían ver las estrellas. Entre eso y el cansancio, mi visión no era del todo clara, con lo que intentar visualizar a mi gente entre toda la multitud que se concentraba en los últimos metros de la carrera, no era una opción. Si me habían gritado en los últimos dos kilómetros, ni me habría enterado.

Llego a meta cruzando la alfombra ya andando. Me cuesta no pocos minutos recuperarme de darme cuenta de que he conseguido terminar una maratón, aunque no en el tiempo que tenía previsto. Tiempo real final: 3’05’38”, a una media de 4’24” el mil.

Después de que me entregaran mi merecida medalla, coger una botella de agua, una de powerade y medio platano, me siento unos minutos en una escalera hasta recuperarme un poco. Después bajo caminando unos metros hasta que me encuentro con Ainara y mi cuñado, y nos sentamos en un banco hasta que vuelvan los demás, que siguen esperando a que lleguen el resto de compañeros del club.

Mi medalla ^^

Y con esto, poco más tengo que añadir a toda esta odisea a la que quise embarcarme el año pasado, y la que he conseguido realizar, pese a no conseguirla en el tiempo marcado.

Mi dolorido pie

Ahora, en frío, estoy muy contento de lo que he conseguido y satisfecho por todo el trabajo hecho hasta el día de hoy. Quizá otro año, no a corto plazo, vuelva a intentarlo, quien sabe, pero por el momento, toca un merecido descanso.

Y sólo me queda dar las gracias a toda la gente que se ha preocupado y ha querido ayudarme, en mayor o menor medida a superar este reto que me había propuesto. A toda la gente que ha madrugado un domingo para animarme y seguirme por diversas calles de Barcelona, dándome esos gritos de ánimo. Muchísimas gracias.